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TEMPLOS DE LA LOCALIDAD
Real Monasterio de la Encarnación. Siglos XVII - XVIII
La fundación de este monasterio está unida a la figura del lego franciscano fray Pedro de Jesús, nacido en Mula en 1633, y al hecho de que éste fuera consejero personal de Juan José de Austria, duque de Alba, hombre influyente durante el reinado de Carlos II.
El lego perdió a casi toda su familia por la epidemia de peste de 1648 y un pariente lo llevó al lugar de la huerta llamado El Balate. Allí tuvo la aparición de El Niño Jesús de Belén, quien le pidió que le siguiera. Al poco entró en la Orden franciscana. Viajó a Asís y frente a la tumba del Santo tuvo una nueva visón del Niño pidiéndole que volviese a España. De regreso conoció al conde de Lemus, quien le pondría en contacto con don Juan de Austria en Consuegra (Toledo). El encuentro con éste tuvo lugar en la capilla del castillo y no se separaron hasta la muerte del Austria en 1679.
El buen lego logró que don Juan José dispusiera la construcción de un monasterio de la orden de Santa Clara en Mula. El lugar para erigirlo sería la antigua ermita de Nuestra Señora de los Olmos, primera patrona de Mula.
La primera piedra se colocó el 19 de mayo de 1680 y el 5 de octubre de 1685 las monjas tomaron posesión de su casa. Carlos II aceptó que el monasterio pasase a ser considerado del real patrimonio colocándose sobre el porche de la portería un escudo de mármol con sus armas traído desde Italia. |

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El enorme edificio se dividió en dos partes. La norte se estructuró en torno a un recoleto claustro cuadrado de dos plantas, hecho de ladrillo e inspirado en la más pura tradición franciscana. Junto a él se encuentran las principales dependencias: la sacristía, hoy biblioteca monacal; el refectorio; la enfermería, y la zona de las antiguas celdas. La sur unida, desde el principio a la otra por un pasaje aéreo, era la de servicio y albergaba los baños, lavaderos, salas y almacenes.
En el siglo XVIII el conjunto se reestructuró dotándolo de hospedería. En 1752 se cerró el patio y tres años después se construyó la casa de los donados (hombres solteros o viudos que se encargaban de recoger en carro las limosnas en especie). Estos habitaban la planta baja y los confesores la superior. En 1726 se puso la primera piedra del nuevo templo en la antigua ermita de los Olmos, de la que aún queda la torre-campanario, hecha de piedra con tres plantas. El primer piso conserva el artesonado (1540), de casetones con motivos geométricos y florales, sostenido por seis ménsulas de piedra, aquí se da culto al Señor de la Escalera, un Ecce Homo anónimo de siglo XVIII.
La iglesia tiene planta de cruz latina, con tres naves, cada una de las laterales con tres capillas, crucero con dos grandes ventanales, altar mayor con camarín de la titular y dos coros a los pies.
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Ermita de Nª Sra. del Carmen siglos XVI – XVIII

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La tradicional costumbre de “zurrir” los tambores que tanto caracteriza a Mula en la actualidad, tiene unos orígenes muy vinculados a la cofradía que desde 1606 es la encargada de cuidar este templo.
El antiguo San Miguel el Viejo, trasladado a su nuevo templo en la Plaza Mayor en 1595, dejó sin advocación al que según la tradición fue emplazamiento de una de las mezquitas medievales. Posteriormente se eligió a San Roque como protector a la amenaza de la plaga de peste que penetró desde el Atlántico, y hacia 1604 ya tuvo como advocación definitiva a Nuestra Señora del Carmen. En 1606 el marqués de los Vélez auspició la fundación de una cofradía que cuidara el edificio y el culto, y la dotó de ordenanzas. Desde su fundación la cofradía se encargó de la procesión de Miércoles Santo y aparece relacionada con la antigua costumbre de “zurrir” los tambores en las ordenanzas municipales de 1.859, donde el apartado quinto del capítulo primero dice “En las procesiones se guardará por los concurrentes el órden y compostura debidos, y en todo caso se prohibe andar por las calles con tambores, fuera de los pocos que, con permiso de la autoridad, distribuya la Hermandad del Carmen, y aún éstos irán solamente en la procesión'”. |
En 1995 por decisión del Ayuntamiento esta patrona oficiosa durante tanto tiempo, pasó a ser la oficial de Mula.
Del templo medieval apenas queda la pequeña torre de dos pisos, fechable a finales del XV. En el año 1677 la iglesia se hallaba en estado ruinoso, por lo que a lo largo del siglo XVIII los cofrades fueron haciendo restauraciones que dieron como resultado un recoleto edificio con planta de cruz latina, capilla mayor, amplio crucero con cúpula sobre pechinas, nave central con dos capillas laterales y un pequeño coro a los pies. La cofradía dotó al templo de buenas obras procesionales, algunas de ellas de Francisco Salzillo, que tras la Guerra Civil serán sustituidas por otras de Sánchez Lozano.
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Iglesia de Santo Domingo de Guzmán. Siglos XVI - XVIII
Esta es la otra iglesia que en 1557 ocuparía la ubicación de una de las dos mezquitas de época musulmana. El infante Alfonso, futuro Rey Sabio, la puso bajo la advocación de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden Dominica.
Lo que debió ser una corta nave dotada con capillas laterales se asienta hoy sobre la cerca de la muralla musulmana. Remodelada en el siglo XVI resultó un hermoso templo con una sola nave, capillas laterales y una alta cabecera.
En su aspecto exterior se resaltó la entrada principal con una esbelta portada de cantería en forma de arco de triunfo, flanqueada por semicolumnas jónicas y con un arquitrabe donde con dificultad se lee ESTA OBRA SE PRINCIPIO AÑO DE MDLVII. Encima hay tres hornacinas con imágenes de Santo Domingo, en el centro, y San Pedro y San Francisco de Asís, a sus lados. El interior era una gran nave abovedada con seis capillas columnadas a cada lado, unidas entre sí por arcos y nervaduras de piedra caliza extraída de las canteras de La Puebla de Mula.
El edificio que hoy se visita corresponde a la remodelación que se hizo en el siglo XVIII para adaptarlo a los gustos de la época. La nueva edificación se planteó como una pequeña iglesia de planta de cruz griega, separada de la primitiva por una reja metálica. Encima de esta reja se colocó el coro que con dos balconadas servía para ambas naves y un cuarto para albergar el órgano que hoy ocupa otro de estilo neogótico, donación de doña Juana Artero. Sobre la planta del nuevo espacio se construyó una cúpula sostenida por pechinas adornadas con los santos dominicos que alberga la capilla del Rosario de 1740. |

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El recorrido del templo comienza por la capilla del Rosario para adentrarnos en la nave primitiva. Siguiendo por la primera capilla de la izquierda, situada bajo el coro, iremos recorriendo las seis capillas hasta llegar al altar mayor presidido por una imagen de Santo Domingo, original de González Moreno y la pila bautismal de mármol de Cehegín de 1770. Después nos encaminamos hacia la salida por las seis capillas derechas y terminamos la visita en la sacristía, a la que se accede por la capilla de las Ánimas.
En imaginería cabe destacar importantes imágenes de Sánchez Lozano y González Moreno. La parroquia cuenta además con importantes obras de orfebrería.
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Parroquia de San Miguel Arcángel siglos XVII - XIX

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“Siendo Summo Pontifice Paulo V. Reynando D. Felipe III. Obispo de Cartagena D. F. Antonio Trexo y Señor desta Villa D. Luis Fajardo Requesens Marques de los Velez y Adelantado deste Reyno de Murcia. Se hizo esta Obra en XV de Nobe de JUDCX V IIIº” (1618)
El primitivo templo de San Miguel fue la actual ermita del Carmen. Según indica la tradición el futuro Rey Sabio convirtió en lugar de culto católico, bajo la protección del príncipe de los ejércitos de Dios, a una de las dos mezquitas que había en Mula tras su conquista en el año 1244.
En el último tercio del siglo XVI el Ayuntamiento apremia el traslado de la iglesia a su ubicación actual porque en “San Miguel el Viejo no entra ni la tercera parte de los que deben oír misa”.
El resultado fue una potente edificación de cantería con una singular cornisa dotada de tres cabezas de leones a modo de gárgolas en la fachada de la calle San Miguel y de la Acequia.
Sería en época del Cardenal Belluga, a principios del XVIII, cuando se decidió su conclusión. Pese a ello sólo se añadieron a la nave central, cerrada con hermosísimo coro, dos nuevas capillas laterales a cada lado y la torre de tres pisos para el campanario. Su planta definitiva quedó de cruz latina, dotada de una sola nave, tres capillas laterales a cada lado y un coro a los pies.
La fachada principal es notablemente sencilla, un gran paño de ladrillo donde destacan la arquivoltas de la portada, hecha de mármol rojo de Cehegín. |
El interior cuenta con una amplia bóveda de cañón con lunetos y las capillas laterales, la primera de la izquierda, del bautismo, cerrada por una reja del siglo dieciocho y la pila bautismal trabajada en mármol es de 1744. La siguiente capilla es la antigua de las Ánimas del Purgatorio y la última de este lado alberga una sencilla imagen de Ntra. Sra. del Corazón de Jesús. A ambos lados del crucero y en su centro dos altares dotados de columnas con capiteles corintios que sostienen grandes frontones del siglo XIX. El altar mayor tiene un templete que soportan ocho columnas corintias, gemelo del de la parroquia de San Juan en Murcia. La primera capilla de la derecha guarda el grupo de San Felipe Mártir, la segunda está ocupada por la puerta que sale a San Miguel y en la tercera se da culto a Ntra. Sra. de las Angustias.
Esta iglesia guarda más de 150 pinturas, alguna escultura y objetos menores, donación que doña Pilar de la Canal y Rosique, viuda de don Pedro Luis Blaya Saavedra, hizo a San Miguel a comienzos de la década de 1940.
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Ermita del Niño de Mula. Siglo XVIII
“En memoria de este prodigio, y en reconocimiento de su gratitud, dispuso el mismo Fr. Pedro, que se labrase una mediana ermitica en el mismo sitio donde se dignó de favorecerle el Divino Infante. Asimismo solicitó una hermosísima Imagen representativa de su prototipo, al que llamó el “Niño de Belén”, y la colocó en dicha ermita”.
Padre Ortega
La ubicación de esta pedanía se relaciona con las ventas que atendían a los carreteros que recorrían el camino de Caravaca a Murcia, más transitado en el siglo XVIII con el crecimiento de la devoción a El Niño de Mula y por la instalación de un gran martinete para batir cobre. El topónimo de origen árabe se corresponde con “el camino” Al-Balate.
Lugar elegido por los muleños desde antiguo para residencia de vacaciones hoy mantiene esta tradición. Ya en el siglo XVII Pedro Botía que había perdido a casi toda su familia por la epidemia de peste de 1648, vino a vivir aquí con su tío, donde tuvo la primera visión del Niño, quien le pidió que lo siguiera.
Al poco entró en la Orden franciscana. Viajó a Asís y frente a la tumba del Santo tuvo una nueva visón del Niño pidiéndole que volviese a España. De regreso conoció al conde de Lemus, quien le pondría en contacto con don Juan de Austria en Consuegra (Toledo). El encuentro con éste tuvo lugar en la capilla del castillo y no se separaron hasta la muerte del Austria en 1679. |

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El 16 de julio de 1737 se fundó la Hermandad y Cofradía del Santo Niño con el fin de evitar el abandono en que estaba la Ermita desde hacía mucho tiempo.
La Ermita actual es de planta de cruz latina, con cúpula en el crucero, una sola nave con dos capillas laterales y una hornacina en el extremo de cada uno de los brazos de la cruz; altar mayor con un camarín donde se venera la figura de El Niño de Mula, obra que el tallista valenciano José Pousada hizo en 1940; y coro a los pies realizado por el alarife mulero José López Sanz en 1852.
Hasta esta ermita llegan gran número de devotos para pedir favores. En un espacio presidido por un relieve de González Moreno, conocido como el sitio donde Dios Niño puso las plantas, dejan sus peticiones y pequeños exvotos.
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Convento de la Purísima Concepción de Religiosos Franciscanos. Siglos XVI - XVIII

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Una Real Provisión fechada en Madrid en 1573 hace constar el deseo del Concejo y del vecindario de obtener patente del rey Felipe II para la fundación de este convento. Fue en 1581 cuando comenzaron las obras de los dormitorios de los frailes, ubicados en la parte sur.
Los religiosos enviados para hacerse cargo de la fundación llegaron a Mula y posteriormente se trasladaron al Hospital de la Purísima Concepción ubicado donde hoy se encuentra el convento que tenía una Iglesia recién construida. En 1581 los frailes presionaron para permutar el bancal donde debía construirse el convento por el Hospital y lo lograron.
De propiedad pública, tras la desamortización de Mendizábal en 1836 fue posada y vivienda. El templo, adquirido por un particular en 1849, fue donado por sus herederas, religiosas clarisas, a la diócesis.
El edificio se fue configurando a lo largo del tiempo. Del antiguo Hospital queda el arco de piedra rematado con el blasón del tercer Marqués de los Vélez.
El conjunto arquitectónico consta en la actualidad de iglesia y convento. Este último adquiere su forma definitiva en la segunda mitad del siglo XVIII, conservando entre otros espacios el refectorio, la sala capitular, las celdas y el claustro de ladrillo con dos cuerpos, decorado con las típicas imágenes franciscanas. El patio central contiene dos grandes aljibes para recoger el agua de lluvia. En la actualidad está pendiente de concluir su restauración, mientras que la parte Este alberga las oficinas de turismo y de consumo. |
Mientras, la iglesia de la Purísima Concepción conserva dos épocas diferenciadas. Del siglo XVI, la hermosa portada de piedra en forma de arco triunfal y la hornacina que albergaba la imagen de San Francisco de Asís, que ahora está sobre la puerta de acceso al atrio de las monjas clarisas. La portada se completa con pilastras jónicas y un frontón triangular de cierre. De 1573 son las dos arcadas del altar mayor. De esta época se conservan también unos contrafuertes en el exterior del muro norte.
En el siglo XVIII se acrecentaron las capillas del quinientos reduciendo con ello la gran nave central y tapando el techo de madera y los arcos que sostenían la gran bóveda de crucería. Además se amplió el coro y se hizo una habitación para el órgano. En el altar mayor se abrió el crucero cubierto con cúpula sobre pechinas y a sus lados se hicieron capillas, quedando su planta de cruz latina con siete capillas a cada lado donde aún se conservan algunos signos de los que fueron sus antiguos propietarios. En el nuevo altar se construyó un amplio camarín para la Purísima Concepción.
En 1890 se realizaron las dos únicas modificaciones exteriores: la apertura de dos óculos y la construcción de una pequeña torre campanario en el flanco norte.
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